Día de las Fundadoras (4 de noviembre)

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El Instituto de la Santísima Trinidad, religiosas trinitarias, fue fundado en Valencia (España) el año 1885 por Rosa Cuñat, Tomasa Balbastro, Salvadora Cuñat, Ana María Gimeno y Rosa Campos, orientadas por el presbítero D. Juan de la Concepción Calvo.

Querían “manifestarse como comunidad que diera mucha gloria a la Trinidad y tomar sobre sí la tarea de evangelizar a los pobres”.

Se consagran a la Trinidad para vivir su intimidad familiar, orando y sirviendo a los pobres. La caridad fraterna de las primeras trinitarias se expresaba a través de su alegría, de la igualdad entre ellas; en el compartir sus tareas y preocupaciones, en la comunión de ideas y proyectos, en el trabajo y en la armonía comunitaria.

Asumen el carisma redentor liberador de la Orden de la Santísima Trinidad fundada por San Juan de Mata y lo concretan a través de la evangelización en:

El carisma de nuestras Fundadoras se nos revela como una experiencia del Espíritu para ser vivida, profundizada y desarrollada constantemente.

El espíritu de la misión de las Hermanas trinitarias es:

  • la misericordia: educan a los niños y jóvenes, curan enfermos, acogen a las personas que viven solas y abandonadas.
  • la liberación: anuncian a Cristo liberador, redentor, a través de aquellos y otros servicios, de la “doctrina cristiana” y del testimonio de su vida.
  • la caridad: el dinamismo de su misión es la caridad, “no el ”lucro”, sino la caridad de Jesucristo es la que animará a las Hermanas en su misión”.
  • la gloria de la Trinidad: no busquen otra cosa en su misión “ más que la gloria de la Trinidad y el bien de las almas”.